Aún percibimos los destrozos del inclemente viento que nos vino a recibir el domingo. Ramas, troncos, musgo, raíces, piñas … Todo esparcido por el bosque. Ese mágico orden desordenado que tan bien le queda a la naturaleza. A nosotros nos servirá para construir nuestra casa aquí arriba, a 1.900 metros de altura.
Agarramos, serramos, sostenemos, pintamos, atamos … Cooperamos. Y entre todos levantamos estas “paredes” donde nos explicaremos nuestros mayores secretos. Momentos de confidencias, alegrías y alguna añoranza.
“Respiro mucho mucho mucho mejor contigo,
todo pasa mejor contigo,
Y es tanto tanto tanto mejor contigo,
No hay nadie como tú. “
Buenas noches familias, por aquí seguiremos mirando adelante. Mañana el Perafita nos espera!

Aún no hay comentarios, ¡añade tu comentario a continuación!